¿Cómo puedo saber que flores tomar?
Elegir la flor adecuada supone estar en condiciones de actuar
sobre uno mismo y sobre los demás para ayudarles a crecer
espiritualmente. Significa asumir que, de este modo, se empieza a
tomar conciencia de la propia vida para actuar y aprende a reconocer
cuáles son los propios desequilibrios. Significa, por último
permitir que las flores se relacionen con nosotros, equilibrándonos
y a la vez sugiriéndonos una nueva forma de afrontar la vida
cotidiana y las relaciones con quienes nos rodean.
Para lograrlo, debemos primero ser capaces de trabajar con
constancia sobre nosotros mismos, para aprender a reconocer nuestros
estados de ánimo, incluso el más profundo, y por consiguiente
activar el proceso de curación.
Un proceso que, en apariencia, debemos emprender solos, pero que,
realmente, nos permite sentirnos parte del mundo, iguales a todas
las demás criaturas y, sobre todo, conscientes del hecho de que
nuestros errores son parecidos a los de tantos otros y que a través
del reconocimiento de los propios desequilibrios, se accede ala
comprensión universal. De este modo, un acto de amor hacia nosotros
mismos se transforma en un acto de amor y de comprensión respecto a
los demás. Hay que acabar, en suma, con el hábito de comparar y
confrontar todo con nosotros mismos y adoptar una nueva actitud.
Debemos afrontar los retos que nos depara el destino con decisión,
conscientes de que hemos de llevar a cabo una misión concreta en
esta vida. De hecho, esos obstáculos nos permiten adquirir un
reconocimiento más profundo sobre la realidad.
Una premisa de este tipo nos lleva a considerar que la elección
de la flor adecuada esta estrechamente relacionada con nuestra
habilidad para actuar como mediadores entre las propiedades de la
flor y nuestra propia capacidad de comprensión, que debe carecer de
proyecciones y prejuicios o, peor aún, de recelos y que, a su vez,
debe estar dirigida por un cierto reconocimiento tanto de las flores
como de las distintas sintomatologías.
Veamos cuáles son los sistemas más usados para identificar la
flor más adecuada o para la correcta mezcla de los remedios.
Contamos con dos posibles métodos: El Método Racional y el Método
Intuitivo.
El método racional
Este sistema consiste en efectuar un análisis de los trastornos
físicos y emotivos del paciente.
Existen diversos métodos para llevarlo a cabo.
EL CUESTIONARIO
Se trata de un sistema muy práctico que consiste en preparar una
lista de los remedios posibles y un pequeño cuestionario que tome en
consideración una serie de trastornos en el que se marcaran con una
cruz todos aquellos que no se correspondan con la manera normal de
sentir y percibir de las personas en cuestión.
Una vez acabado el test, y partiendo de la lista de remedios,
pondremos al lado de cada flor tantas cruces como veces aparece en
el repertorio junto a los trastornos señalados. La suma final nos
permitirá identificar las flores implicadas en mayor número.
En este momento tan sólo quedará decidir cuál es la terapia más
eficaz y correcta.
EL COLOQUIO
Otro sistema consiste en una simple charla, durante la cual, a
través de las respuestas que nos proporcionará la persona, podremos
reconocer el problema principal y, por consiguiente, la flor o las
flores más adecuadas.
EL ANÁLISIS
Por el contrario, por lo que respecta a la elección efectuada
personalmente, lo mejor es, además del cuestionario, leer con
atención, con el corazón abierto y dispuesto a la búsqueda, la
descripción de las flores, para identificar a qué tipología
pertenecemos y, en consecuencia proceder a un examen más profundo de
nosotros mismos.
En cualquier caso, recordemos que no hay flores correctas y
flores equivocadas, sino flores más o menos adecuadas. En el caso de
que el diagnóstico fuera incorrecto no sufriremos daño alguno.
Simplemente, nuestro superconsciente identificará esa flor como
innecesaria. Sea como fuere, no hay que temer que una flor
inadecuada pueda provocarnos un desequilibrio que no sufríamos
antes. No es así como funciona la energía y la vibración de las
flores. En realidad, se trata de una energía que trabaja únicamente
de manera positiva y que, por definición, no puede aumentar el
desequilibrio.
El método intuitivo
Los métodos intuitivos son múltiples, desde la elección casual de
la botellita hasta el uso del
péndulo.
Estos métodos tienen la ventaja indudable de desconectar la mente
de cualquier análisis, perjuicio u otra prevención.
Con estos métodos, confiamos en la energía para acometer la
indagación, dejándole que realice un trabajo que, en caso de hacerla
nosotros, seguramente sería más imperfecta.
En lo que respecta al ambiente en el que debe procederse a esta
indagación, comentaremos que obviamente, no es preciso guardar las
flores en una habitación especial; de todos modos, no estaría de más
que se desarrollara en un lugar confortable y apartado, más aún si
decidimos adoptar el sistema intuitivo. Evitaremos cualquier tipo de
distracción: una mesa llena de objetos inútiles, trasiego de gente,
teléfonos que suenan, etc.
Si es posible, pondremos un poco de música suave y relajante.